(Persio Asencio)
'COMPARACIONES'
Algunas comparaciones
irreales, entre ciertos
auges de violencia yertos,
sólo causan conmociones.
Si viéramos corazones...,
pueden brotar en cinismo.
Comúnmente el caritismo,
como flagelo inclemente,
es un ardid indolente
como lo es el terrorismo.
Pero, a veces, hay que ser
el osado del solar;
ir directo al opinar
cumpliendo con su deber.
Lucha sin desfallecer,
señala que el emitir
artificios y mentir
abrazando a los demás,
en busca de ser los más…,
a muchos hará sufrir.
El silencio es estridente
usual en quien tiene seso.
Claro, puedo entender eso,
no quiere ser imprudente.
Sabiendo que pan caliente,
y el hilo de hacer la toga
son, en torno al Conestoga,
mercancías de mercado;
''delante del ahorcado
no se menciona la soga''.
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Dos mil años después de Cristo
(Persio Asencio)
En la plaza del diario vivir
la alta corrupción construyó vidrieras
vislumbrantes y lujuriosas.
Allí, en borrosas líneas horizontales,
se exhibían como necesarias
un montón de bambollas.
En la primera vitrina,
se lucía rodeada de miradas angustiosas,
una yeepeta último modelo.
La próxima vitrina, ocupaba por políticos,
ofrecía al consumidor algo suculento:
La oportunidad de recibir todo, sin merecerlo.
En otra línea de vidrieras, muchos hoteles
ofrecían al que se crió durmiendo en el suelo
la oportunidad de acostarse como un rey;
un sin numero de muchachas, como adorno,
semidesnudas, ofrecían otros placeres.
Las vidrieras que mostraban gentes
realizadas en la vida, eran extravagantes;
guardaban relación con alguien importante.
No sé si ese alguien del que dependía su regodeo
se sentía de la misma forma con ellas.
Las que mostraban tigueres en colmadones,
playas y patios, de botella en mano,
tomando whisky, ron y cerveza,
con gestos de personas inteligentes,
estaban en la última línea de atrás...;
pero, de tantas… llegaron a ocupar
las líneas de enfrente.
Todo el mundo se veía azorado,
en busca de alcanzar
lo que se le ofrecía como necesario
para ser más humano.
Entonces, indiferente,
por la plaza se paseó Diógenes,
y al preguntarle alguien
al respecto de su actitud, él, contestó:
-Si muestro tal ánimo es por ver tantas cosas
que no necesito.
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"¿QUé PASó CON LA MORAL?"
Persio Asencio
La moral un político y un periodista
en su convite llamado Libertad
la robaron del patio de Trinidad
la asaron y se la comieron todita.
Otros mientras dicen la mentirita
inservible para la sociedad
su moral exhiben como deidad
ufanándose de tenerla purita.
Los he visto en su alucinación
Y no entiendo el por qué de lo rotundo
No tuvo el pueblo peor maldición.
Siendo su moral lo más inmundo
en los medios de comunicación
salen dándosela a todo el mundo.
De endémicos a ausentes
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