Casa Cultural Dominicana, Inc.
   
 
News & Updates

Archive
 

Santiago, 01 de mayo de 2004.

 

 

Querida Emenegilda:

 

Te escribo desde mi apacible hogar, con el mismo entusiasmo que siempre he mostrado al hablarte. Espero que al recibo de esta te encuentres bien de salud. Por mi parte estoy bien, a Dios las gracias.

¿Sabes cual es el propósito de estas líneas? Hablarte de un asunto que nos atañe: Nuestro ámbito social y político.

¡Cuántas decepciones nos embargan día a día! Aquí, no todo marcha por el buen camino. Me inquieta el saber que en esta ciudad las instituciones gubernamentales se alejan de los ciudadanos para acercarse a sí mismas, como en busca de crear su propia realidad, en contraste con la realidad de a quienes estas deberían servirles. Ya estarás pensando que es cuestión de ética. Si es así, estás en lo cierto.

Las instituciones que fueron fundadas para protegernos, se protegen de nosotros, han implantado un método que funciona como escudo, como coraza, para defenderse de los ciudadanos que resultan ser ofendidos cuando van a solicitar sus servicios y sólo consiguen ser tratados como animales irracionales.

¡Ay! Querida Emenegilda. ¡Cuánta ironía existe en el comportamiento de nuestros funcionarios públicos! ¡Y de sus empleados… ni hablar! Ellos, piensan que somos el importuno que va a romper su comunión con el sueldo de lujo que le pagan por cubrir al funcionario, no por el trabajo que se supone debieran realizar, aunque siempre alegan servir a todos los ciudadanos con honestidad.

Duele pensar que en la pasada campaña electoral se nos prometió eficiencia, respeto, generosidad y pronta atención al solicitar servicios en esas instituciones si votábamos por los que hoy dirigen las oficinas públicas. Es evidente que nos han fallado, pero no los juzgo, creo que ellos sufren de amnesia.

Bueno..., no quisiera cansarte con mi relato. Algunas veces me parece estar pasando por un proceso onírico que me causa dolor cuando despierto a la realidad. Sólo te pido tomar en cuenta lo que digo en esta carta para cuando se te ofrezca recomendarme votar por otro de tus buenos políticos.

Te manda muchos saludos el Sr. Juan Veriguete, y te dice que los funcionarios que tú has recomendado para que su hija le solicite un empleo, siempre la citan a entrevistas pero la muchacha regresa al otro día desempleada.

 

Jacinto

casacultural@aol.com

 

   
Read the Bible for Free!

International Missionary Insurance

Career, Groups,
Short Term, Teams